jueves, 7 de marzo de 2013


Bombera a todo terreno 

La única mujer del Aeropuerto Internacional G/D José Antonio Anzoátegui que se preparó para ser bombera es la sargento segunda Jhoanna Parababire. Gracias a su destacado desempeño hoy dirige el cuerpo de Bomberos Aeronáuticos de esta terminal.


“La pasión de ser bombera la llevo en la sangre. Ser bombera tiene que ser de vocación para realizar bien el trabajo con calidad humana. Cada persona que pertenezca a la fila de esta noble institución debe estar disponible ante cualquier llamado, esta carrera implica mucho sacrificio”.

Esta joven de 33 años de edad, es además Técnico en Medicina de Emergencia y Desastres; ingresó en el año 2001 a la terminal aérea como voluntaria y en el 2004 le otorgaron su cargo fijo. “Es una experiencia muy grande, bonita y satisfactoria”, agregó Parababire.

Su pasión por el mundo de la aeronáutica la inclinó a realizar el primer curso de Bomberos Aeronáuticos que dictaban en el estado Anzoátegui. En el año 2005, obtuvo su título con mucho esmero y dedicación, alcanzando el primer lugar con el mejor índice académico.

A ello se debe que la mujer venezolana sea ejemplo de entereza, preparación, compromiso y vocación, entre otras virtudes con las que ha marcado pauta en la historia del país, impulsando cambios para la construcción de una sociedad pluralista con equidad y justicia social.

“Liderar una labor masculina amerita valor” 

Fiorela Gómez con apenas 26 años lleva sobre sus hombros una gran responsabilidad dentro del Instituto Aeropuerto Internacional de Maiquetía (IAIM), al ejercer su profesión de Ingeniera en Mantenimiento.

Tiene a su cargo dos supervisores, un electromecánico y dos ayudantes de mecánicos, todas figuras masculinas quienes basados en su experiencia intercambian día a día sus conocimientos sobre el tipo de mantenimiento correctivo que van a aplicar a los equipos.


“Ser la responsable de liderar a un grupo de hombres es algo que amerita valor; sin embargo he logrado compaginar con todos y nos apoyamos, somos un gran equipo, intercambiamos conocimientos prácticos y teóricos; estoy ganando experiencia y sobre todo hay respeto”, afirmó Gómez.

Sus funciones diarias se inician con la supervisión e inspección del correcto desempeño de los equipos de electromecánica de la principal terminal aérea del país, entendiéndose por ello escaleras mecánicas, puertas automáticas, rampas móviles y ascensores, entre otros. “Es un reto diario porque de nuestra labor depende que miles de usuarios puedan hacer uso de estos servicios”.


¡Con las botas puestas!
Un ejemplo de esta lucha y constancia es nuestra compañera Francia Pacheco, ingeniera industrial, quien actualmente está a cargo de la Jefatura de Mantenimiento del Aeropuerto Internacional “Arturo Michelena” de Valencia, estado Carabobo.

“Mi trabajo es exigente porque de ello depende la organización, limpieza y buen funcionamiento de los equipos y espacios públicos. Fomento en mis muchachos el diálogo y el trabajo en equipo, los escucho cuando tienen algún problema, me identifico con ellos y hago que participen en mis planes laborales, porque somos un solo equipo que planifica y ejecuta”, aseguró Pacheco, oriunda del pueblo colonial de Peribeca, estado Táchira.



Desde hace tres años dirige personal en su mayoría masculino, conformado por 24 trabajadores en distintas áreas, entre ellas, electricistas, plomeros, técnicos de refrigeración, jardineros y conductores, para el mantenimiento preventivo y/o correctivo de las instalaciones del aeropuerto. Su efectivo desempeño en un cargo que parecía reservado a los hombres le ha valido la confianza de las autoridades del AIAM, demostrando su capacidad para mostrar resultados efectivos, propios de las exigencias de este puesto para brindar un óptimo servicio.

¡Una piloto al mando!

La aerolínea bandera de Venezuela, Conviasa, se ha destacado por tener entre su nómina a la segunda mujer piloto comercial que existe en el país, se trata de Andrea Carolina Saltrón Salazar, para quien su labor rompe con los paradigmas de lo que significa para las aerolíneas una tripulación de mando.



“Generalmente está integrada por un Capitán y un Primer Oficial masculino, gracias a la aerolínea hoy soy una de las dos mujeres pilotos con las que cuenta nuestro país volando en líneas aéreas nacionales”, señaló la joven, quien obtuvo su licencia en el 2012 en la promoción #65 del Centro de Instrucción de Aeronáutica Civil (CIAC), en Maracay.

Salazar nació en Caracas, pero el pueblo de Cúa la adoptó como residente, donde vive con su bisabuela Lourdes. Actualmente habita en La Guaira durante la semana, ya que por sus labores le es complicado  trasladarse desde y hacia su lugar de trabajo.

“Agradezco a mí familia por haber confiado en mí y apoyarme en mi carrera como piloto, labor que es desempeñada habitualmente por hombres. A la casa de estudios que me formó para poder ser hoy tripulante de mando, y a Conviasa por abrirme las puertas para ejercer esta profesión que con tanto esfuerzo y dedicación alcancé”.

Pasión por el tránsito aéreo

Maribel Mayora es Controladora de Tránsito Aéreo (CTA) desde 1992. Tiene 21 años en la Dirección de los Servicios a la Navegación Aérea (SNA), y es hoy la responsable de manejar el Flujo de Tránsito Aéreo.

“He cumplido con mi labor para coadyuvar a la garantía de la seguridad de las operaciones aéreas, tomando en cuenta que también soy casada con otro CTA e inspector aeronáutico y, aunque no tengo hijos, he convertido el agotamiento del trabajo en amor, para cumplir con mi rol profesional y concatenarlo con el de esposa e hija”.

Su pasión por la profesión y excelente desempeño la llevaron a formar parte del Centro de Control de Tránsito Aéreo (ACC) en el Aeropuerto Internacional de Maiquetía, desde donde se maneja todo el tránsito aéreo en el país, adquiriendo también la supervisión de una de las guardias en este recinto.


Luego de su destacada participación como enlace por los SNA para la Auditoría de la Organización de Aviación Civil Internacional (OACI) en Venezuela en el año 2009, Mayora ascendió a Jefa de Operaciones del área de Flujo de Tránsito Aéreo, cuya labor la inclinó a especializarse en el tema, con adiestramiento brindado por el INAC en Brasil.

Las mujeres de este siglo han ocupado valientemente espacios que por décadas pertenecieron a la labor masculina, una demostración de ello son la norteamericana Amelia Earhart y la venezolana Mary Calcaño, pioneras en la aviación que se atrevieron a volar en un mundo que sólo era exclusivo para los hombres.


Hoy, en el siglo XXI, la igualdad de género ha sido reconocida en nuestra Constitución Bolivariana, un logro que reivindicó el papel de la mujer en Venezuela y abrió espacios para su participación protagónica en todos los escenarios del país, permitiéndole combinar su rol con el de esposa, madre, profesional, hermana, hija, dirigente, entre otras facetas que con el transcurrir del tiempo fue adquiriendo.

Un testigo del incansable esfuerzo y gallardía de las mujeres, es el Ministerio del Poder Popular para Transporte Acuático y Aéreo (MPPTAA), donde labora un batallón de trabajadoras que han sido pieza clave para impulsar las políticas de esta cartera ministerial, y un aporte tangible para lograr afianzar el crecimiento del sector aeronáutico en el territorio venezolano.

Desde su creación el 3 de noviembre de 2011, la valiosa misión de las mujeres adscritas a este Ministerio se ha visto reflejada en avances tangibles junto al personal masculino,  asumiendo retos sin importar la condición de género para humanizar el servicio y contribuir con el progreso del sistema aeroportuario.

Ellas en  su día a día, afrontaron el desafío de participar en la transformación del transporte aéreo y marítimo del país, honrado el legado de las heroínas de nuestra independencia y permitiendo con su aporte ofrecer a la población un servicio incluyente, eficiente, cómodo y con los más elevados estándares de seguridad nacional e internacional.